liliana velez jaramillo

 

 

 

 

Sin Titulo - piel
Joystick

"me quitaba uno por uno todos los abrigos, sacos, bufandas
pantalones, calzoncitos de encaje para sentarme a comer"

Humor un poco desencantado, con mucho realismo y sinceridad
relación entre un adentro y un afuera, y la función que en esa
disposición y en esa geografía cumple la piel, un afuera que se
ensancha hasta ser el mundo entero; finalmente el espacio de
los cuentos se convierte en un espacio de protección, en un
interior de un cuerpo, que paradójicamente no se encoge
mientras que el afuera crece, sino que también va creciendo. 

La fórmula de tener o usar un cuerpo que nos envuelve y entonces
no podemos salir.

Untitled - stories and surgery
Solo Exhibition at El Bodegon Gallery
El Bodegon
by Victor Albarracin


English
:

The first thing they told me about Liliana Velez is that she always wore skirts and that she had huge tits. When I finally met her I realized that it was true. However, in the end, it was not a matter of the size of her breasts, but what she did with them.

Beyond just the flesh, we end up facing a situation made by a story: what really counts, it’s not what there is, but what they say about what there is. And perhaps that is the realm in which her tits become superb. Here it’s about the moment in which the word becomes body and not just a simple organism anymore.

In her stories, Liliana both constructs, and at the same time releases from herself. They are nothing other than anecdotes from porno magazines, but since they where written in the first person with a degree of naivety, and not hiding under the pretension of making literature, we don’t know any more if it's really her or the fictional construction what is at stake. Is Liliana a home girl, or she is someone who prostitutes herself and gets naked in public just for the thrill of the moment?

Is it the piece of flesh on the surgeon's table, or actually her helplessness, which makes her exhibit of her weaknesses? A weakness that ends up being a punch in the face of the readers and to the ones who see her laying down like a corpse, lost in drugs, sunk in prostitution, and alienated by her own conscience knowing that she has a body with which she can write an ambiguous identity that can get her the things that, before talking, she thinks are inappropriate.

Sin Titulo - cuentos y cirugía
Exposicion Individual Galería El Bodegón

El Bodegon
por Victor Albarracin

Español:

Lo primero que me contaron de Liliana Vélez es que andaba en falda
y tenía una tetas increíbles. Lo siguiente que supe es que tenían razón.
Sin embargo, al final, la cuestión no estribaba en el tamaño de sus tetas
sino en lo que hacía con ellas.

Más allá de la pura carne, terminamos enfrentados a una situación mediada
por el relato: no es ya lo que hay, sino lo que se dice de lo que hay, lo que
termina contando. Y ese es tal vez el reino en el que sus tetas se vuelven
soberanas. Se trata aquí del momento en el que a partir del aliento de la
palabra se hace cuerpo y no ya simple organismo.

En sus cuentos, Liliana se construye y, simultáneamente, se libera de sí.
No son más que anécdotas para revista porno pero, al ser escritas en la
ingenuidad de una primera persona que no se oculta bajo la pretensión de
estar haciendo literatura, se desencadena una ruptura por la que ya no
sabemos si es su persona o una construcción ficcional lo que está en juego.

¿Es Liliana una niña de su casa, o es alguien que va por ahí prostituyéndose
o  desnudándose en público por la simple emoción del momento?¿Es el pedazo
de carne puesto sobre la mesa del cirujano, o la figura misma de la impotencia de
quien se entrega sin reparos a la exhibición de su debilidad? Una debilidad que
termina siendo un puño en la cara de sus lectores y de quienes la ven postrada
como un cadáver, perdida en las drogas, sumida en la prostitución, alienada por la
propia conciencia de saber que tiene un cuerpo para escribirse una identidad
ambigua con la que obtiene lo que antes de hablar le resulta impropio.


*Con textos
Exposición Biblioteca Luis Angel Arango - Galeria El Bodegón
sala de lectura


Los artistas no escriben. Son vagos, dispersos y "brutos como pintor".
Sólo hacen el deber, y a las malas, cuando hay que presentarse a alguna
convocatoria. Redactan mal, estructuran peor, no juegan y más bien sí les gusta
construir ideas en cuya redacción se lean palabras como "hegemonía",
"direccionamiento", "apropiacionismo" o "insubordinación". O eso se supone.

Aunque de repente los artistas sí escriben. Y hasta llegarán a contar cosas con
palabras: le escribirán a los novios, harán la lista del mercado, dejarán inscrita
una canción en una servilleta o quien sabe, a lo mejor se pondrán kafkianos y se
harán leer en ese puñado de páginas que les costaron tiempo y ánimo. O tal vez
no. Podría ser que la escritura fuera para el artista un lujo y una alegría; un motivo
para desplegar figuras, relatos, metáforas y sinécdoques; un ejercicio de
recopilación e invención, un espacio para robar y devolver.

El Bodegón (arte contemporáneo - vida social) tiene el gusto de invitarlos a leer un
rato eso que algunos artistas escriben, con el ánimo de que usted se ponga de
buenas o malas pulgas, y, a lo mejor entonces, también le dé por ponerse a
escribir.

Como leer se puede en cualquier parte, y más aun en las bibliotecas, nos
tomaremos una salita de lectura en la Luis Angel Arango. Se trata de un pequeño
espacio con mesas que fue adaptado recientemente en la BLAA para que las
personas lean, hablen y suban sus propios materiales (libros, fotocopias). Así que
lo haremos de esa forma.

Escritos de: Alberto Baraya / Liliana Vélez / Luis Hernández Mellizo /
Nicolás Donoso / Luisa Roa / Nicolás Leguizamón / Lucas Ospina / Gabriel Mejía /
Jorge Caicedo / Ana María Pineda / Juan Camacho / Felipe Uribe & Robert Barry /
Pazmaker / Carolina Parra

viernes 13 de Junio
Biblioteca Luis Angel Arango

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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